Fernando era el hermano menor de mamá, nació a finales de marzo, en 1926 (Aries) Contaba mamá que a veces, de chaval, tenía muy mal genio. Mamá y la abuela se escondían y se cerraban en una habitación hasta que se calmaba.
Al cabo de un rato. Mamá abría la puerta y se asomaba.
- Qué está haciendo? - preguntaba la abuela.
- Se está riendo.
Ya podían salir.
Con la edad se fue calmando. Y mamá cuando se enfadaba con él le echaba en cara que le había quitado "de mamar". Y se echaban a reir los dos. Pues a principios de siglo XX los niños mamaban año y medio o más, por la dificultad de alimentos infantiles.
Mamá y Fernando se llevaban poco tiempo y estaban muy unidos. Fueron juntos a la escuela. Aunque ya sabían leer, escribir, dibujar y tenían buenos conocimientos generales. Les enseñó Nestor, el hermano mayor (n. marzo de 1919, Piscis como su madre Paquita) que solo llevaba 6 años a mamá.
Ya de mayores, cuando preguntaban quien era mayor de los 2, con 25 o 26 años, aunque no lo parecía, mamá se acercaba a la edad de "solterona", era mejor quitarle 2 o 3 años.
Fernando fue un "buen chico" para sus padres. Pero en pandilla hacían algunas travesuras. Una vez llegó un policía a casa y dijo a Paquita que el niño había participado en un robo de peras.
- Cómo puede ser eso, si aquí la fruta no falta - Y señaló el frutero lleno.
Dijo el policía que el hortelano había "cazado" a uno de los pillastres y que "había cantado" los nombres de sus compañeros.
- Son compañeros de colegio. Pero éste ha estado aquí toda la mañana (o la tarde)
Y Fernando escondido en una habitación.
La madre se encaró con el niño. Ellos eran pobres pero honrados.
- Es X el que se ha chivado, que corre como una señorita.
- No está bien robar a un pobre hombre que tiene la huerta para su sustento.
Cuando llegó del trabajo Marcos, el padre, Paquita le contó lo sucedido. Y Fernando dijo que era verdad, pero que él no se había subido al árbol. Y prometió no volver a hacerlo.
Marcos y Paquita llegaron, con el niño, a la huerta y quisieron pagar las peras robadas.
- Son ustedes los únicos que han venido a esto - Y se dirigió al niño - Tienes unos padres de lo más honrados, que te sirvan de ejemplo.
No aceptó el dinero sin mas. Les ofreció una merienda. Y productos de su huerta que le compraron.
Hicieron amistad las 2 familias y desde entonces para comprar fruta y verduras, la familia de mamá se daba un buen paseo por el campo.
Los valores que se inculcaron a los niños (durante la guerra y postguerra, en Logroño, y hasta 1975) fueron la sinceridad, la honradez, respeto y ayuda a los mayores, la cooperación entre iguales... (valores que hace décadas no se enseñan a los escolares)
Y así de buenos crecimos la mayoría de los del "baby boon" de Logroño, para atrás (En los 80, en Salamanca, nos decían "tontos" a los de ese proceder, pero eso es otra historia)
Fernando entró a trabajar en Relojería Cadarso, en el taller. Era muy minucioso con las piezas pequeñas. Mamá trabajaba de modista. Ganaban muy poco, pero era aporte necesario en la familia. Paquita trabajaba en su hogar, lo normal en aquel tiempo.
Cuando mamá se echó novio, la familia vio un rayo de esperanza. A todos gustó Ernesto. Hombre muy formal, bien parecido y con buen empleo: cabo de la Guardia Civil.
Fernando pensó que hubiera debido meterse en ese Cuerpo Militar. Pero con un padre de izquierdas...!
Una vez los dos hermanos fueron a ver un partido de fútbol, al Campo de las Chirivitas. Jugaban guardias civiles solteros contra casados. Casi siempre ganaban los solteros, normalmente más jóvenes y ligeros, y los casados más fondones, mas lentos. Mamá dijo por papá.
- No tiene las piernas bonitas. Y con esos calzones parece más pequeño (papá no llegaba a 1.70 m.)
- Pero de uniforme está muy bien (nunca fue tripon) y es como le va a ver todo el mundo- dijo tío Fernando (y los padres pensaban lo mismo)
- Si, claro - consideró mamá.
Casó mamá con 27 años. Se celebró la boda. Una conocida de Paquita dijo a está:
- Se ha casado! tan jovencita!
- Tiene ya 25 años - mintió la abuela.
Fernando siguió viviendo con los padres. El abuelo murió con 70 años. Fernando quedó con la abuela. A Paquita le quedó pensión por Artes Gráficas, pero era tan poco que no hubiera podido vivir decentemente sin ayuda del hijo (escuché que en 1981 tenía ahorradas 18.000 pesetas, para su entierro)
Fernando pasaba de los 35 años y siendo tan atractivo no tenía novia. La abuela ya estaba preocupada.
- Van a pensar que tiene algun defecto. O que es un "sarasa" (maricon)
Era que el salario daba para muy poco. Ni siquiera tenía vivienda propia, vivían en alquiler.
- Busca una mujer rica. Le decían amigos y conocidos. Y le mencionaban un montón de mozas. Y alguna solterona de buen ver (mujeres de 30 a 40 años) Pero el seguía con su complejo de inferioridad.
Se fueron casando los amigos. El último Alejandro casó bien y a gusto. Su suegro le dio un buen empleo y vivía en un piso con todas las comodidades)
Así se fueron colocando familiares y conocidos. Todos procurarán superar penurias. Fernando se quedaba atrás.
Lo pesco Cristina, compañera de trabajo, que tenía novio pero no la pedía para casarse. Y ya entraba en casa. Dejó al novio.
Cristi era hija de viuda. Buena mujer, "la suegra", tenía un color desvaido, de mala salud. Al padre lo mataron los republicanos, cuando era alcalde de barrio, en Madrid. Les quitaron todos los bienes: el piso, la tienda.
Madre e hija vivían con el trabajo de la chica, desde muy joven. Así llegaron a Logroño.
Cristi era rara, poco habladora, muy cerrada. No era ni guapa ni simpática. No gustó a la familia. Para Fernando era la mujer perfecta para un "pelanas" como él.
Se casaron en 1964. Ella tenía 28 años y él 38. Aún era hombre atractivo. Ella era alta, figura regular. No hacían mala pareja.
Mamá y Cristi no congeniaron. Decía mamá que hacía todo lo contrario a lo que le aconsejaba.
Tuvieron la 1ª hija en sept de 1965.
Cristi convenció a Fernando de dejar el trabajo y poner una Mercería. Papás les alquilaron, por muy poco, uno de nuestros pisos.
A los 5 años pudieron comprar uno (A mis padres les contó 10 años ser propietarios del 1º) Nos lo dejaron hecho una guardería. Ella no era casera, prefería estar todo el día en la tienda. La suegra hacía lo que podía, y luego la hija mayor, que resultó algo "desenvuelta".
Papás vendieron el piso, por muy poco, a unos primos de papá, de Cáceres.
En casa de Fernando no había felicidad ni descanso. A él se le veía cada vez más deteriorado.
La 2ª hija la tuvieron en 1973. Yo fui la madrina (se podían amadrinar niños desde los 15 o 16 años) Nunca me han gustado los niños, lo hice como favor a mamá, que fue madrina de la 1ª.
Fernando trabajaba en la tienda todo el día. No tenía tiempo para nada. Quiso sacar el Graduado Escolar, lo dejó pronto.
Cristi también pasaba el tiempo en la tienda. A veces no volvían a casa para comer. Cenaban muy de noche, pues llegaban pasadas las 22 h.
Pagaban a un contable para que les llevara el papeleo. Cristi no le dejaba vivir, todo era trabajar, hacer dinero para la vejez.
La abuela y mamá estaban muy preocupadas. Ya no fue el hombre alegre que yo conocí de soltero. Era un viejo prematuro y amargado.
Y pensar que fue mi modelo de hombre para casar. Pero yo no hubiera sido avariciosa, 1º hay que vivir.
Fernando se jubiló y traspaso la tienda. Ninguna de las hijas quiso seguir el ejemplo de sus padres.
A Fernando le apareció una úlcera de estómago, al poco de jubilarse. Se puso muy malo y murió con 67 o 68 años. El exceso de trabajo le mató.
Pero era trabajo voluntario (So bobo!) Mi padre fue explotado por sus superiores y la maldita ordenanza de entonces.
Que importante es tener en cuenta la opinión de los mayores en cuanto al matrimonio! Si Fernando hubiera casado con la Cadarso hubiera podido tener una vida cómoda, y posiblemente feliz. Su complejo de inferioridad le mató.

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