"Prohibido, prohibir": consigna juvenil de los primeros años de la Transición a la Democracia.
Yo en Madrid, a la moda de los 70s
Curso 1975-76 COU, colegio María Auxiliadora de Salamanca.
En el verano de 1976 tuve que hacer el Servicio Social para entrar en la Universidad. Y yo decía:
- ¡Si ahora ha cambiado el Régimen! ¿Porqué es obligatorio para entrar en la Universidad?
Pues la legislación no cambió de un día para otro.
Estuve tres meses trabajando gratis en el Instituto de Previsión (gestionaba las pensiones) Éramos tres chicas que sabíamos escribir a máquina, los funcionarios estaban encantados. ¡Que mal escribían ellos a máquina! lentos y con dos dedos.
Las clases comenzaron el 13 de octubre.
La Facultad de Medicina era un desastre. ¡Si lo hubiéramos sabido no venimos a Salamanca!
Los primeros cursos en Fonseca, los medianos en las aulas de la Calle del Espejo, y los mayores en el Hospital clínico.
En primero y segundo pasábamos de mil alumnos, hacinados en clases mal acondicionadas, sin asientos para todos, los más débiles debíamos quedar de pie. Todos teníamos que soportar el humo de cientos de cigarros. Llamaban mas mi atención los que estaban cerca. Yo esperando a que dejasen de fumar.
Me ahogaba, no se veía bien la pizarra (por lo lejos y por el humo) Y se escuchaba mal al profesor.
En tercero y cuarto ya había menos gente. Y así disminuían los alumnos por cientos. No había criba al inicio, si durante. Llegaban a terminar los mas fuertes y bastantes enchufados, que ni iban a clase.
Habían empezado las mujeres, fumando como carreteros. Pregunté a una compañera y dijo "esto me libera" ¡Alabado sea Dios!¡ si luego no podían dejarlo! Muchas de las alumnas solo iban para pescar un buen marido, las mas decididas (y con posibles) conseguían pronto su objetivo, no pasaban de segundo. Los hombres no tenían cortesía ni miramientos con las demás. Si no se era muy guapa, de familia rica y poderosa, y dominante, se era despreciada.
A mi solo me interesaban los estudios, aprender y pasar las asignaturas. Pero enfermé de las vías respiratorias altas, y lo tuve que dejar.
Quise ir a Zaragoza, para el curso 1977-78, como deseaba al principio, papá puso toda clase de dificultades. Y luego los atentados terroristas. Decían mis padres: "contra mas lejos de Vascongadas, mejor".
Murió el jefe de un amigo de mi padre, en Logroño, al pasar junto a un coche que explotó. Hubo un terrible atentado en el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. También aquí, en Salamanca, hubo 2 asesinatos. Del de la calle de la estación de ferrocarril se salvó por poco un conocido. Era un tiempo en el que uno moría o se salvaba por casualidad.
¡Maldita Democracia! Para esto con Franco estábamos mejor.
Como mis padres no querían volver a nuestra zona, el curso 1981-1982 estuve meditando que hacer con mi vida. Salía con un chico, pero no me gustaba su forma de ser. No me parecía bueno para formar una familia. Le dejé cuando pensé que a él no le importaría. Me habían dicho que le veían con otras. Parece que no le importó ¡Que bien!
Una tarde, en casa, mamá me preguntó ¿De que son todos esos libros?
- De Geografía e Historia.
- Porqué no haces esa carrera.
- No sirve para nada.
- Puedes entretenerte, al menos.
Y así lo hice. Entre 1982 y 1987 saqué estos estudios con buenas notas. Se me ocurrió hacer Tercer Ciclo (1987-1989) para hacer tesis doctoral y quedarme de profesora.
¡Uy, que difícil! Hacía falta enchufe.
Me presenté a Oposiciones de Secundaria: miles de aspirantes para una plaza. Me contaron que una compañera (que tenía peor CV que yo, no iba a clase y era de mal vivir) había obtenido una plaza en un pueblo de Burgos, con recomendación de un catedrático. Pero no fija (me dijo ella)
No llegué a hacer tesis doctoral, los profesores me pusieron escusas. Un compañero que también lo intentó me dijo que era inútil: nosotros no somos nadie.
Papá murió poco antes de terminar la carrera (1986) nos quedamos en la pobreza, pues él era mal negociante y no le dejaba hacer inversiones a mamá, que si era inteligente. Pero por no tener problemas dentro del hogar renunciamos a toda iniciativa.

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