En mayo de 2003 alquilé un piso con vistas me recordaban La ventana indiscreta. film de Alfred Hitchcok. Estaba en la parte alta de la capital.
Se veían vidas diferentes a las del barrio de calles estrechas y casas viejas en el que vivimos demasiado tiempo, gentes más activas y modernas. Estuvimos poco tiempo, hasta que nos pagaron por el piso anterior. Y me puse a buscar vivienda más asequible.
Mamá ya tenía movilidad reducida, pasaba casi todo el tiempo en casa, quería que se entretuviera un entorno agradable. Desde luego aquel piso tenía mejores vistas que el del film del "rey del suspense": una plaza ajardinada y abierta por una calle que la parte por medio.
Por las tardes la bajaba a los jardines de la Plaza, y si se encontraba bien dábamos un paseo por el entorno. Fue una forma de ir olvidando los contratiempos sufridos durante 10 años en que todo parecía ir mal. Desde entonces cambio nuestra suerte a mejor. Nos volvió la alegría de vivir.
A veces nos inventábamos "cuentos", historias con lo que nos contábamos que veíamos o habíamos visto. No nos aburríamos, no necesitábamos socializar.
Una vez habiendo cobrado lo que nos debían busque piso con buenas vistas, a poder ser mejores aún. Y vinimos aquí, a este pueblo. Las mejores vistas en la peor casa. Michi, la gata que teníamos entonces, de 11 años, apreció bien el campo. El piso es mucho más pequeño que el de la capital, se agranda con el espacio exterior ¡Y de que manera! La gata se puso muy contenta. Además, balcón al Sol y mayor.
La perrita, Atilín, sin embargo se disgustó. Había hecho amistad con varios perros que iban al parque de los jesuitas. Íbamos dos veces a la semana. Tenía 6 años. Por la Isla se llenó de garrapatas, se le agrió el carácter para con los perros del entorno. Con nosotras siguió siendo cariñosa. No le gustaba la Isla, se llenó de garrapatas (8 le quite) pero no se puso mala.
Es una zona inmejorable para tener perro, peatonal, paseo junto al río y poder pasar a la Isla (entonces solo había un puente)
Al venir a vivir aquí yo recordé otro film: La máquina del tiempo. Pues enfrente, pasada la carretera de Madrid, había una tienda de ropa. Ésta quebró en 2020, por la encerrona de la Pandemia, y después de mucho tiempo, hace un año, abrió una frutería.
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