miércoles, 6 de diciembre de 2023

Constitución española

 Nuestra Constitución cumple 45 años. 


Hace 45 años, tal día como hoy, yo tenía 22 años. Se rebajó la edad para votar a los 18. Ya no lo necesitaba, pues era mayor de 21. 

La derecha moderada impulso una Constitución de difícil consenso. Durante dos años hubieron de ponerse de acuerdo fuerzas muy diferentes, incluso enfrentadas.

Al final se obtuvo un texto lleno de contradicciones y vaguedades, que nos ha llegado a estos días, con solo dos modificaciones. Y de entidad menor.

Metieron en los buzones un cuadernillo con el texto (lo tengo por ahí, en la biblioteca, supongo) Papá y yo lo leímos con mucho detenimiento

Mi padre hacía poco tiempo que se había jubilado de la Guardia Civil, tenía 61 años recién cumplidos. Mamá también echó un vistazo (53 años) La abuela Paquita (86 años) no sabía leer ni escribir) solo sabía firmar. Escuchaba nuestras lecturas y razonamientos.

Papá la pega más grande la encontró con las regiones autónomas: "Esto va a ser muy caro. Tanta gente cobrando grandes sueldos. Además traerá problemas de competencias e intentos de separatismo".

A mi me fastidiaba la Monarquía: "¡Una familia superprivilegiada! ¡Y dice que todos los españoles somos iguales! 

"¡Y no le sucederá Elena!" apuntó mamá "¡Ni Cristina. Por ser mujeres!". "¡Pues vaya igualdad!" apuntó la abuela "Es lo de siempre, la mujer con la pata quebrada y en casa. Aunque a nosotros eso que nos importa eso".

Criticamos casi cada artículo. Y los Principios generales "simples adornos que no conllevan derecho alguno".

Votamos Si los 4, pensando que sería provisional y la irían arreglando.

Solo quedo yo, al borde de la vejez y vamos a peor. Papá tenía razón en lo de las regiones. Pero ¡que otra cosa se hubiera podido hacer!

sábado, 11 de noviembre de 2023

San Martín: recuerdos del siglo XX

 Otro San Martín. Mañana cumplirá 69 años un "chico" con el que salí a finales de los años 70.

Rio Tormes

¡La de agua que ha corrido desde entonces! ¡Aunque no suele llover mucho por aquí!

Estuvimos saliendo dos años. Quizás esperaba que le pusiese las cosas fáciles. Y yo lo mismo. Me parece que indicó (¡O me lo dijo otro!) que era yo la que debía tomar la iniciativa ¡Ni lo pensé! ¡Para que si luego nos llevábamos mal me echase la culpa a mi! ¡Podía decir que yo me había empeñado...! Ni aunque me hubiese gustado, ni aunque me hubiese convenido hubiera tomado iniciativa alguna.

Salíamos solo un día a la semana, el domingo. Creo que el sábado se iba de juerga por ahí con amigotes y golfas No decía mucho ni yo se lo preguntaba. ¡Menudo elemento! Yo solo quería ir a la discoteca y acostumbrarme. Ir una chica sola estaba mal visto. Pero aún así luego cogí confianza en mi misma y me hice autónoma.

Una tarde se encontró a un conocido que le preguntó "¿Es tu novia?" Y él contestó "Es una amiga?". Mamá me había contado que ella se vio en situación similar. Y el chico contestó: "¡Ya quisiera!". Pues mi acompañante no parecía tener gran interés en mi. Yo tampoco, pero da rabia.

No tuvo ningún buen detalle conmigo. Un diciembre dijo que "podíamos salir el día 31", pero la fecha se fue acercando y no dijo nada. Y yo tampoco. 

Yo era delgadita y gustaban las opulentas. Pero me parece a mi que yo fea no era. Me hacía sentirme poco atractiva, incluso dejaba caer aquello de que "debía aprovechar el momento". Y eso hice, me liberé.

Era un tío raro, nunca le comprendí. Se hacía el misterioso o era "complicado". Me cansé y le dejé. No pareció importarle. Y yo quedé aliviada también.

Le vi bastante tiempo después. Ya no llevaba melena y parecía envejecido. No se habían cumplido sus expectativas, supongo. No nos hablamos, parece que no me reconoció y "yo tampoco". 

A mi entonces no me iba mal estaba a punto de conseguir un buen empleo. Luego todo  falló, pero eso es otra historia.

viernes, 27 de octubre de 2023

La ventana indiscreta. La máquina del tiempo.


En mayo de 2003 alquilé un piso con vistas me recordaban La ventana indiscreta. film de  Alfred Hitchcok. Estaba en la parte alta de la capital.

Se veían vidas diferentes a las del barrio de calles estrechas y casas viejas en el que vivimos demasiado tiempo, gentes más activas y modernas. Estuvimos poco tiempo, hasta que nos pagaron por el piso anterior. Y me puse a buscar vivienda más asequible.

Mamá ya tenía movilidad reducida, pasaba casi todo el tiempo en casa, quería que se entretuviera un entorno agradable. Desde luego aquel piso tenía mejores vistas que el del film del "rey del suspense": una plaza ajardinada y abierta por una calle que la parte por medio. 

Por las tardes la bajaba a los jardines de la Plaza, y si se encontraba bien dábamos un paseo por el entorno. Fue una forma de ir olvidando los contratiempos sufridos durante 10 años en que todo parecía ir mal. Desde entonces cambio nuestra suerte a mejor. Nos volvió la alegría de vivir.

A veces nos inventábamos "cuentos", historias con lo que nos contábamos que veíamos o habíamos visto. No nos aburríamos, no necesitábamos socializar.

                                                     

                                                

Moisés en la ventana de la cocina, a la ribera.

Una vez habiendo cobrado lo que nos debían busque piso con buenas vistas, a poder ser mejores aún. Y vinimos aquí, a este pueblo. Las mejores vistas en la peor casa. Michi, la gata que teníamos entonces, de 11 años, apreció bien el campo. El piso es mucho más pequeño que el de la capital, se agranda con el espacio exterior ¡Y de que manera! La gata se puso muy contenta. Además, balcón al Sol y mayor.

 La perrita, Atilín, sin embargo se disgustó. Había hecho amistad con varios perros que iban al parque de los jesuitas. Íbamos dos veces a la semana. Tenía 6 años. Por la Isla se llenó de garrapatas, se le agrió el carácter para con los perros del entorno. Con nosotras siguió siendo cariñosa. No le gustaba la Isla, se llenó de garrapatas (8 le quite) pero no se puso mala.

Es una zona inmejorable para tener perro, peatonal, paseo junto al río y poder pasar a la Isla (entonces solo había un puente) 

Al venir a vivir aquí yo recordé otro film: La máquina del tiempo. Pues enfrente, pasada la carretera de Madrid, había una tienda de ropa. Ésta quebró en 2020, por la encerrona de la Pandemia, y después de mucho tiempo, hace un año, abrió una frutería



Los escaparates de una simple tienda animan mucho el paisaje. Y más con la cafetería de al lado. Luego la gente que viene y va por la Plaza.

Ahora quien más parece vigilar es Moisés, aunque no suele tener los ojos muy abiertos.


A mi me gusta más el paisaje del río que el de la Plaza: los árboles, la Fauna.  Se aprecian  mejor las 4 estaciones Es también la máquina del tiempo. Por aquí se ven más perros, gatos y fauna silvestre.





sábado, 7 de octubre de 2023

10 años sin "Carita de Sol"

Mamá, papá y yo en Ea (pueblecito costero de Vizcaya) en el puentecito que divide en dos la pequeña población. Mediados años 50.


Mamá a finales de 2012 estuvo muy enferma. Estaba ya muy deteriorada, a veces no era como fue: optimista, animosa, siempre pensando que todo nos iría bien.

Mamá de Luto por su padre, Marcos (1961) En Madrid.


Mamá en la Gran Vía de Logroño (1973)

En 2013 me tuvo preocupada buena parte del año. Yo trabajaba por la mañana, llegaba a casa con la preocupación de que hubiera empeorado. Fue en septiembre cuando ya "no levantó cabeza".


Mamá en Salamanca y en Pontevedra. Años 80.

Siempre había dicho: "una piedra, con los golpes, acaba quebrándose". Y así fue.

Desde que murió mi padre,  el 1 de abril de 1986, todo nos fue "de mal en peor".
Los contratiempos, en buena medida, se resolvieron en el verano de 2003. Cuando llegamos a este pueblo. Mi madre vino ya muy "machacada", estaba envejecida y débil. A veces no recordaba como había empezado aquel calvario. 

Pero no "se perdió del todo", ni en sus últimos momentos, que fueron en una habitación del hospital de la Trinidad de Salamanca.
Me decía: "procura meterte de cocinera", estamos bien aquí, calentitas.
Pasábamos mucho frío en nuestra casa "sin" (sin ascensor, sin calefacción, sin comodidades) 
La ayuda llegó 2 o 3 días antes de su fallecimiento: 525 euros, y con su pensión de 590 llegaba para una plaza de residencia, pero en una habitación compartida. No hubiera aceptado. Yo pedía ayuda en casa. Alguien que tuviera fuerza para levantarla, para asearla, bañarla y cuando se cayera.

Falleció el 8 de octubre de 2013, hacia las 11 de la noche, cuando dejé de escuchar su respiración. Era martes y hacía fresco en el exterior. Quedó dormida del lado derecho, con los ojos cerrados y la boca entreabierta; bella y serena en su vejez.

Hace mucho tiempo mamá me contó que yo, de pequeñita, le cogía la cara y le decía "¡carita de Sol!". "No se de donde lo sacabas yo no te decía eso, lo más solete" (Si "solete " era una palabra habitual de mis mayores, para niños y jóvenes) 
Me dijo que yo era muy cariñosa con ella, aunque ella nunca fue una mamá "empalagosa". Y yo tampoco de adulta. En la familia nos quisimos con serenidad y constancia.

¡10 años ya, sin ella!¡Que barbaridad! 
 No me reconocería. Ella ya en sus últimos años veía poco. Se iría con la imagen joven aún que yo tenía con 40 años. 

Perdí lo más valioso que tuve alguna vez. En mi adultez, éramos como amigas. Teníamos gustos muy parecidos: comentar libros, noticias, películas. Íbamos a alguna cafetería los fines de semana y soñábamos con una vida mejor: una casita con jardín, yo de profesora, vacaciones por el Norte (de España y de Portugal)

Solo me quedan buenos recuerdos. ¡Hasta siempre, Carita de Sol, estás ya en "mis cuentos".

sábado, 30 de septiembre de 2023

7 años en el Tibet

 Fue un libro que compró y leyó mi madre cuando yo estudiaba, y me lo contó, como solía hacer. Siempre entre lo buena relatora que era y mi gran imaginación se formó una historia apasionante.


El primero, Siete años en el Tíbet, de Heinrich Harrer, fue impreso, por primera vez en 1953. El que yo tengo es una traducción de 1978.

Narra hechos de los años (1944 a 1951) durante la Segunda Guerra Mundial y justo después, con la descolonización de La India (1947) y el ascenso del Comunismo de Mao en China (1949) con la ocupación del estado tibetano. Narrada por el autor, un explorador alemán, que traba amistad con el, entonces, joven Dalai Lama.

Es libro de aventuras. Unos europeos (la mayoría alemanes sin relación con el nazismo) huyen de un campo de concentración de la India británica, llegan a las tierras altas de Asia que entonces eran un estado independiente y atrasado. De un mundo medieval han de pasar a un Comunismo impuesto por extraños. El Dalai Lama, que gobernaba ese basto territorio, ha de exiliarse, y con él los extranjeros amigos.

El segundo: Reencuentro con el Tíbet, del mismo autor. Primera edición 1983. Yo tengo una traducción de 1984. El autor vuelve al Tíbet 30 años después. 

Describe el Tíbet dominado por chinos comunistas. Hace comparaciones con el país que conoció años antes. Trata con antiguos conocidos y amigos en Lasa.  Junto con sus interlocutores, reflexiona sobre  el Comunismo, la religión.

Fueron libros interesantes que yo leía en verano, acabadas las clases universitarias, y comentaba con mamá. Recolocando libros en mi biblioteca me han aparecido y he vuelto a leer, pues recuerdo poco. 

lunes, 11 de septiembre de 2023

11 de septiembre

 22 años del terrible atentado de Nueva York (página: 11 sept. 2001) 

Así comenzó este siglo. Ya hay toda una generación que no contempló en directo aquel impactante hecho, mucho más que la Guerra del Golfo Pérsico una década anterior. Nos quedamos frente al televisor toda la tarde y la noche. Viendo los impactos una y otra vez, las bolas de fuego; la gente que se suicidaba: caían cabeza abajo. Un hombre bajaba con la corbata hacia arriba. El locutor dijo, "cae una mujer". Yo pensaba que daño en el impacto sobre el suelo. Y luego el polvo al derrumbarse aquellos edificios "de la ambición", nuevas torres de Babel, que afeaban tanto el perfil de la ciudad. Y el Empire Estate, edificio mucho más atractivo recuperando su reinado.

Guerra del Golfo Pérsico 1990/1991 daban un parte de guerra a las 2 de la madrugada y yo me levantaba para verlo por la tele. Me interesaba mucho más que la guerra de las galaxias. No parecía verdad, era como un film.

El Ejército USA presumía de sus impactos. Sacaron una columna de tanques iraquíes atacados por la aviación norteamericana, con cadáveres calcinados saliendo entre la chatarra, en un último gesto por sobrevivir ¡Impactante! No se me ha borrado aquella imagen. 

Estamos insensibilizados, sobre todo a los horrores lejanos (volcán de la Palma, guerra en Ucrania, terremoto de Marruecos) El sufrimiento de otras gentes como espectáculo, ¡horroroso!

Lo último que me ha impactado fue la noticia de un joven que murió en un ascensor, durante las últimas riadas. Que imprudencia. 20 años. 

Se decía que en los ascensores de las torres gemelas murió mucha gente. El espacio de los ascensores fue como un horno, vieron cadáveres totalmente calcinados en el momento de abrir las puertas, antes de que las torres se derrumbaran. Los ascensores, son peligrosos con el fuego y el agua.



La paz y el sosiego son maravillosos ¡que todo siga igual de aburrido en nuestro entorno!

viernes, 18 de agosto de 2023

Día de la fotografía

Domingo día 19 de agosto de 2023, día de la Fotografía.

Mi albún de fotos familiares tiene más de 100 años.



Mamá con su hermano mayor, Nestor. Foto de estudio fotográfico. 1925 o 1926.
Es un posado ante el fotógrafo, en el estudio de este.


Mamá, la abuela y el tío Fernando. Foto con cámara de mano, por la calle. Hacia 1935 o 1936.




Una boda de postguerra (9 agosto 1952)

Tomada en la calle, por un fotógrafo "profesional".



Primera cámara de fotos de mis padres.

La debieron comprar al casarse, hacia 1952 o 1953. Es la que yo conocí y utilicé cuando supe hacerlo, en los años 60. 

Tenía un carrete, de película, que se compraba en una tienda fotográfica (a veces también óptica) sacaba fotos en blanco y negro. 

Llevábamos el carrete y al cabo de unos días recogíamos lo recogíamos con las fotos reveladas. Lo bueno o lo malo de la impresión dependía de la habilidad de quien hacía la fotografía, del papel utilizado, y también del buen hacer del fotógrafo que las revelaba. 


Mi primo y yo. La debió de hacer alguno de nuestros padres o el tío Fernando. Mitad de los años 50. No se si con esta cámara u otra, pues cada familia tenía la suya.

Fotografía en color ya en los años 80. A finales de éstos, o en los primeros 70, mis padres compraron una camarita más pequeña, que admitía carretes en color. Al principio la impresión, el papel o el carrete era deficiente. Yo la estuve utilizando hasta 2007, cuando compré una digital, que me duró hasta el año pasado 2022.


Mis padres, en Logroño, hacia 1971 a 1973. Las hice yo, que era un fotógrafo regular. 


Fiestas de Santa Marta 2008, con la cámara digital.

Mi cámara digital fotografiaba muy bien. Yo no distingo sus fotos con las que hago ahora con el telefonillo. 

Descargaba las fotos en el ordenador. Si quería imprimir alguna me era fácil, con poner buen papel bastaba. O se lo encargaba al fotógrafo del pueblo. Pero un día dejó de funcionar y no encontré quien me la arreglara.


Mi perrita Lucy en su paseo mañanero el mes pasado (julio 2023)

La fotografía ha avanzado de forma impresionante. Con la primera cámara era difícil que saliera bien un contraluz (como es el de arriba) Con la segunda cámara tampoco era fácil. Con la digital bien, igual que con ésta.

Tanto la digital como el telefonillo hacen vídeos, y dependen de mi habilidad,

Nevada de primavera 2019, con cámara digital.


Feria del Comercio, con telefonillo (1 y 2 de julio, 2023)


















domingo, 2 de julio de 2023

Me gusta la novela histórica. Y la serie "El sultán".

 Mis géneros literarios preferidos son novela histórica, también aventuras y viajes.

Hace tiempo leí varios libros de Javier Reverte. Muy buenos libros de viajes. Lástima de su fallecimiento, aún tenía mucho por recorrer y escribir.

Últimamente soy más aficionada a la novela histórica. Leí "los pilares de la tierra". Y otros del mismo autor. Pero me gusta más un escritor español que le supera: Santiago Posteguillo.


He leído todas sus obras sobre la antigua Roma.

Comencé por la trilogía de Trajano, en la biblioteca de este pueblo: Los asesinos del emperador (Diocleciano) Circo Máximo y La legión perdida. Cada libro parecía superar al anterior. 

Lástima que no viva mi madre ¡cómo le hubieran gustado! las obras de este autor. Solíamos leer el mismo libros y luego lo comentábamos. Lo hacíamos a capítulos, con el proceso de lectura, como se suele hacer en las bibliotecas. Pero teníamos el mismo gusto. Éramos como gemelas.

¡Que trabajo hay detrás de todas sus obras! Como historiadora lo se bien, pues yo he escrito varios trabajos de carrera y tesis doctoral. Y varios libros no publicados.

Luego leí los dos libros de Julia, una época posterior, ya inicio de la decadencia de Roma. Me interesaron menos. Cogí antipatía al personaje principal. Me recordaba a una mujer mala, de la generación de mis padres, que nos hizo mucho daño.

Durante la Pandemia de Covi, con la biblioteca cerrada, compré y leí, una obra anterior: la Trilogía de Escipión el Africano. Época de la República romana. ¡Majistral!

Y su última obra: Yo Roma, primero de la trilogía sobre Julio Cesar. Esperando estoy el siguiente.


En espera del siguiente libro de S. Posteguillo, me entretengo con la serie televisiva "El sultán", que vi ya en su última temporada. Ahora voy viendo los capítulos primeros.

 ¡Maldita Hurren! también se parece a la malvada de nuestras vidas. Pero eso es una historia real que ya contaré.