
Logroño, 1931, II República española
Mis abuelos con sus hijos vivían en la Calle Herrerías , casco antiguo
de Logroño, cerca de la Plaza
del Mercado.
Aquel día, que había amanecido tranquilo, como todos los días en Logroño,
que era una ciudad pequeña (capital de provincia, de la región de Castilla la Vieja) al atardecer se
perturbó el ambiente, y sería así por unos cuantos años.
-
¡Arde Madre de Dios! – gritó alguien por la calle.
Se asomó la abuela y vio que la gente iba hacia el fondo de la calle. Se
veía humo.
-
¿Que pasa? -
preguntó Paquita a alguien que pasaba.
-
Están quemando el convento de Madre de Dios.
-
Son los anarquistas, seguro – Dijo otra persona -
¡Malditos ateos!
-
Ya se ve el humo, madre – dijo uno de los niños.
Luego contaron a mis mayores que los anarquistas sacaron a las monjas.
- Algunas muy ancianas, que llevaban en el convento casi toda su vida.
Salían llorando, iban en camisón. Las sacaban con lo puesto, lo más pudieron
sacar alguna ropa y algún santo.
- No han quedado ni los muros.
Les contaron también que el joven Felipe, hijo de la viuda del tercero,
pinche de una tienda de ultramarinos, y único sustento de su madre y hermana
mayor, había ido a ver el fuego, como otra mucha gente.
- Miraba embobado las llamas. Sacaron una foto para “La Rioja ” (periódico) y lo
sacaron en primera fila, con la boca abierta, como el bobo que es. Y al
pobrecito lo han llevado preso.
- Así que me he encontrado en la escalera que bajaban llorando su madre y
hermana. Me dijeron algo del chico. Yo creí que estaba enfermo o había tenido
un accidente.
En aquel tiempo las familias llevaban la comida a los presos. Y a algunos
les dijeron.
-
Ya no les hace falta. Los han ajusticiado esta
madrugada, “al alba”.
¡Menudo mazazo! Sin juicio siquiera. Y eso sucedió con el pobre Felipe y
otros inocentes. ¡Para que ahora algunos idealicen la
II República. Ni con las derechas ni con
las izquierdas, o con éstas quizás menos, había “Estado de Derecho” como ahora.
Poco antes del Levantamiento Nacional, en Logroño, se cometieron dos
atropellos graves: la quema de conventos y el ajusticiamiento de hombres,
supuestamente cogidos “in franjanti” en el lugar. Las autoridades cogieron al
azar a unos cuantos para amedrentar a la población y que no se pusiera a la Iglesia y a sus beatos en
contra de la República. Y
quizás por hechos como este los logroñeses no la defendieron.
Angelito ¡Pobre inocente! que nunca hizo mal a nadie – Dijo alguien por
el pobre Felipe.
Y dirían lo mismo por los otros, que es posible que los verdaderos
culpables escaparan, si no todos la mayoría. Pues los anarquistas eran esos de
“tirar la piedra y esconder la mano”.
Contaba mamá que el abuelo (Marcos) decía.
-
Los anarquistas están fastidiando la República.
Y ya se temían muchos que hubiera una guerra. Pues en el último bienio,
con el Frente Popular, la población española estaba claramente dividida.
Se veía por Logroño algunos conocidos con hija monja (hermana, tía o de
mas familia) vestida de seglar, con un pañuelo en la cabeza, para que no se le
notase el cabello cortado, que se habían quedado sin convento, que las habían
echado, incluso atacado.
Se tenía conocimiento de sacerdotes asesinados, monjas violadas y/o
asesinadas. Gente que iba a misa también atacada, gente que era muy beata o de
derechas maltratados y robados, y algunos asesinados vilmente por hordas de
extrema izquierda que no respetaban a nadie. ¡Como se podía vivir en un país
así!
Las tropas de África, comandadas por el joven General Franco llegaron en
defensa del orden en la
República , pues Franco era republicano como el que mas. Luego
parece que muchos republicanos preferían vivir en libertinaje que no
restablecer el orden, y se armó la Guerra Civil.
Franco nunca hubiera pensado llegar a Jefe de Estado, pues había
generales más antiguos que él. Además no se pensó que la cosa llegara a más.
Quitar el gobierno del Frente Popular, meter en la cárcel a los violentos (o al
paredón) y antes de las Navidades de aquel año (1936) todo resuelto. Así pensaba todo
el mundo.
La gente siguió yendo a refrescarse al río, a los paseos por el Espolón.
Pero el problema se alargó. Ahora (2025) podemos ver como es la izquierda:
prefiere el mal de todos por una “buena causa” a ceder e ir consiguiendo sus
aspiraciones poco a poco y con moderación: ¡O todo o nada!
Lo bueno de ahora es que no somos aquellos simples, incultos y pasionales
de los años 30, del siglo XX. Solo la extrema izquierda parece no haber evolucionado con los
tiempos. ¡”Dios nos coja confesados” si sus discípulos aumentan por el
adoctrinamiento!
No hay comentarios:
Publicar un comentario