Tiempo del Covi

 

                                       



14 de marzo de 2020, comienza la encerrona. Cierran la verja del puente a la Isla del Soto y solo se puede salir a comprar alimentos, para sacar al perro o alguna urgencia.

A mis animales les sorprendía el silencio de las calles. Salían al balcón ¿Dónde está la gente? parecían pensar.

Lucy y yo, durante el paseo, veíamos alguna que otra persona con perro y no se acercaban. Vi a una señora que paseaba por su balcón como un animal enjaulado.

Las gentes rehuían unas de otras hasta en el supermercado.

¡Y la maldita mascarilla! Yo no la soportaba tapándome la nariz y me la bajaba. Y la gente siempre llamándome la atención. "Más papistas que el papa". Cualquiera tendría millones de virus más que yo.

Las colas de los bancos, de las tiendas, de algunos súper, con frío eran mas penosas aún. Era un tiempo estraño! Me acordé de lo que contaban los abuelos, de la postguerra. 

En marzo, aún hacía frío y me cansaba, tanto tiempo de pie, a la intemperie !Podía coger el catarro del que me había salvado desde el 2004!

¡Malditas citas previas! Y las asistentes sociales no atendían.

las calles estaban desiertas a cualquier hora del día

Nos citaron a los pobres de la Parroquia (por tf) opara darnos los alimentos gratuitos del mes, a una hora determinada: cada 10 minutos un pobre distinto, a la puerta del pabellón de deportes. Una sola persona por unidad familiar. Debíamos esperar alejados de la puerta. 

Me tocó el 20 de marzo, a hora temprana. Un hombre me sacó una caja (no muy grande)  la dejó en el suelo. Y yo me acerqué a la caja, fui metiendo los alimentos en el carrito. 

Me recordó la escena de Ben Hur, de los leprosos. Dejan las bolsas de comida en el suelo y se alejan. La leprosa sale de la cueva y recoge la comida.

Nos dieron muy poco y para 60 o más días.

Aparte de esto yo hice la misma vida de siempre: a la compra y de paseo con la perrita. Soy poco sociable así que no me importó mucho "la encerrona".

Lucy si sufrió, porque a ella le gusta saludar a perros y personas. Ella es muy sociable. Le sorprendía la aptitud esquiva de la gente, pensaba que había hecho mal. Y a otros perros les pasaba lo mismo. 

Los animales silvestres estaban mas alegres: pajaritos y gatos tenían mas libertad, mas espacio. Los sonidos de la Naturaleza eran más intensos. 

Una gatita vio el puente cerrado. Pasó entre las rejas, se volvió y nos miró. Le dije: "ve a la Isla, nadie te molestará". Los gatos son muy inteligentes, entendió la situación y fue a cazar a la Isla, en pleno día. Fueron unos días maravillosos para ella.

Como no había tráfico se escuchaban mejor los trinos de los pájaros y el canto del gallo de una granja. Estaban muy contentos los animales, y yo también. No me entretenía ninguna conocida por la calle. Ni tenía que hablar y cuidar lo que y como lo decía.

Yo hubiera seguido con "encerrona" toda la vida. Lo sentí por Lucy, que echaba de menos jugar con sus amigos. Y a nuestros gatos les asustaba aquel silencio.

Yo no salía al balcón para aplaudir a los sanitarios. Como hacía la familia de arriba, y 1/3 de la gente del entorno. Me gusta el silencio.

Mucha gente estaba asustada. Me enteré de gente conocida, muy sociable, que murió por el Covi. 1º gente muy mayor, luego de mediana edad. No me preocupaba. Sin familia ni relaciones no temía contagios.

Casi me dio pena que acabase aquella situación extraordinaria. La Naturaleza volvió a ser perturbada. Vuelta del ruido del tráfico, a la actividad normal de la gente. No me vacuno de nada.

 

 

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