El joven Ernesto Bravo García y
sus avatares
Sabemos menos de la familia de papá, porque él recordaba muy pocas cosas
de niño, y de la guerra y postguerra no quería hablar. También porque no hubo
tantas relaciones familiares.
Aurelio Bravo García y Constantina
García Ramos se casaron en la segunda década del siglo XX, quizás antes que
Marcos y Francisca, porque la primera hija, Purificación,
nació en 1915, Ernesto
Felipe en 1917 (el 13 de septiembre) Luego nació otro niño, hacia 1919 o
1920, después de fallecido el padre. Recordaba Ernesto que era un niño muy
bueno, pero murió joven.
Constantina había nacido en Porqueros, un pueblo pequeño al Noroeste de
León, en la Maragatería
(decía papá que yo me parecía a ella, y ciertamente tengo aspecto de maragata:
ni guapa ni fea, ni gorda ni flaca, poco llamativa)
Aurelio era de Torrecilla de la
Tiesa , provincia de Cáceres, cercano a Trujillo. Atractivo
guardia civil, que debió de conocer a Constantina en alguno de sus destinos,
luego volvió a su pueblo y llevó a su esposa.
En Torrecilla nacieron todos los hijos. Aurelio murió en 1919, por la
gripe de 1918, que azotó el país durante varios años diezmando a la población.
Ernesto era un niño de año y medio, corría hacia cualquier guardia civil de
uniforme llamándole papá. La gripe del 18 también se llevó al más pequeño de la
familia.
A Constantina no le quedó pensión. A principios de siglo XX no había
cobertura social. Los que no tenían familia que pudiera hacerse cargo de ellos
pasaban a la Beneficencia ,
a cargo de la
Iglesia Católica. Vivió con su suegra, en Torrecilla de la Tiesa.
Cuando Ernesto tuvo 11 años fue llevado al Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil , en Madrid. Allí estuvo hasta
los 19.
Contaba anécdotas de aquellos años escolares, que no fueron ni malos ni buenos. Ej. anécdotas de los “Juanito Archilla” y el cucharón. Hay una foto suya de adolescente,
cuando era corneta. La gorra más grande que su cabeza.
A los 19 años era un
guapo mozo con aspecto algo rústico. Mamá, mirando su fotografía dijo que ese
mocetón le hubiera dado miedo. A mi me parece que tiene cara de buen chico, de
fiar. Mientras que Néstor (hermano mayor de mamá) parecía un dandy, y era mas guapo y zalamero, no
mentiroso pero adornaba lo que decía.
Ernesto (izda.) con chicos de su pueblo.
Cuando papá tenía unos 16 años, el maestro de su pueblo, que era cojo, pretendió a Constantina. Le hubiera venido bien volverse a casar. Quedó viuda a
los 25 años, con 2 niños pequeños.
Ernesto adolescente, que se sentía cabeza de
familia y garante de la pureza de costumbres de “sus mujeres” (madre y hermana)
se opuso férreamente a que su madre cambiara de estado. Dominaban las
ancestrales tradiciones aprendidas entonces (quizás de su abuela) de que la
viuda tenía que penar el resto de su vida por su marido fallecido. Aunque, al parecer, Ernesto era algo más realista, pensaba en el bien de su hermana. Decía que era peligroso meter en casa a un hombre que no era el padre (Purificación tenía entonces 18 años)
Yo creo que esta oposición hizo a Constantina una mujer amargada y
apegada al cargo de su hijo. Por ello puso pegas al casamiento de Ernesto y María.
El hijo que no le había dejado a ella volverse a casar, y tener una economía
saneada e independiente, no debía abandonarla a ella, y a su hija, para casarse.
Pero esto es otra historia.
Al terminar el colegio, 1935 o 1936, Ernesto fue destinado a Nájera, en La Rioja alta. Allí pasó la Guerra Civil. En el bando Nacional no tuvo problemas laborales, pero si de conciencia.


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