Tercera década

 De los 21 a los 30. Es la etapa crucial de la vida. Si no se logra el asentamiento, la mayoría de las veces se pierde el Norte.

Al cumplir mis 21 tuve mala premonición. La buena suerte no se repite. Y llevaba más de un año desorientada, pensando que hacer en la vida.

Aquel 21 cumpleaños también fue motivo de tristeza. Me iba alejando de mi vida con Javier, llegaría un momento en que ni recordaría su rostro, su voz. Tomé plena conciencia de que tendría que luchar mucho para conseguir muy poco. Y que nunca encontraría un buen compañero.

Teníamos una vecina frustrada y otra envidiosa. La frustrada tenía 2 hijos pequeños. Parecían buenos y amables !Cómo la madre los eduque mal... y si ella va contra alguien usará a los hijos para hacer daño! Los niños crecen pronto. Los adolescentes mal adiestrados son muy peligrosos.


Procure centrarme en los estudios y conseguir alcanzar un buen puesto de trabajo, antes de los 35 años. Para escapar de aquel entorno. Pasada esta edad la vida me sería muy difícil.

Se vivía la época del terror en España. Casi todos los días explotaba un coche, o mataban a tiros a alguien. Había semanas en las que asesinaban a varias personas, a la vez o por separado.

Una salía de casa sin saber si luego volvería o no. Se podía ser "daño colateral".  Mis padres estaban asustados y temerosos. Papá se volvió  maniático del reloj.

Mi pensamiento estaba ocupado en la supervivencia. Cada vez que un coche se iba a poner en marcha me alejaba corriendo. Y me ponía a salvo si podía.

Pensaba mas en sobrevivir que en los estudios, la socializacion y el porvenir. Todo era superar el momento. No estar en lugar peligroso. Y cualquiera lo parecía.

Me movía mucho, no me paraba. Ni dentro de clase me sentía segura. Pusimos el salón en una habitación interior. Y persianas medio bajadas. Ya no salíamos al balcón ni en las noches de verano.

 Los "pretendientes" que me salían eran de izquierdas: rojos resentidos, malhumorados, desagradables, poco atractivos, e ignorantes.

Mi 2º "novio" fue más bien un ligue intermitente. De los 23 a los 25 años. Decía y hacía cosas que no me agradaban. No tuvo ningún buen detalle conmigo. Hasta que me cansé. Parece que ni le importó. Mejor para mi! 

Iba a discotecas, ligaba, pero ningún hombre se acercaba a mis imprescindibles.

El 1 de abril de 1986 murió papá. Fue un cambio de ciclo. Sentí el mayor desa.paro, y sobre todo que dejara sola a mamá. Se llevaban muy bien. Ahora tenía como misión cuidarla hasta el final de sus días. Era el deseo de papá y lo cumpliría con gusto. Mama y yo siempre nos llevamos bien.


Al final de la década apareció mi 3º y último novio. Elisendo. Sali 11 meses con el. Era de familia de derechas y mi ultima oportunidad de matrimoniar. Tampoco lo pude aguantar.

La familia de él no me lo ponía fácil. El era sumiso a sus mayores, como una mujer antigua. Patético! Yo no quería un hombre así. A mamá no le importó que lo dejara. 

Teníamos el dicho de ante la duda abstente. Y así hice. Y pasó aquella década en deseos e intentos inútiles. Soñando con que la buena suerte nos alcanzara alguna vez.


Aquel tiempo fue peligroso por los atentados de ETA. Yo huía de los coches que se iban a poner en marcha. Nunca nos sentábamos en zonas de coches aparcados, ni en cafeterías cerca de cristales.

En Logroño murió en atentado, daño colateral, el jefe de un amigo de papá. Un joven comerciante. Era buena persona, contrató a un hombre mayor, a punto de jubilarse.

En Salamanca hubo dos atentados. De uno se salvo, por muy poco, un conocido (vinatero) Porque explotó el coche antes de salir a la calle. El pasaba por la acera. 

En Zaragoza hubo un grave atentado en el cuartel de la Guardia Civil. Papá estaba muy decepcionado con la Democracia. Añorabamos el tiempo de Franco. Y eso que las familias nunca fueron entusiastas del Generalísimo.

Cumplí 30 años. Pronto acabaría la licenciatura en Geografía. Y a buscar trabajo. Que ingenuo se es de joven: tenía esperanzas en un futuro mejor.




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