Nuestra Constitución cumple 45 años.
Hace 45 años, tal día como hoy, yo tenía 22 años. Se rebajó la edad para votar a los 18. Ya no lo necesitaba, pues era mayor de 21.
La derecha moderada impulso una Constitución de difícil consenso. Durante dos años hubieron de ponerse de acuerdo fuerzas muy diferentes, incluso enfrentadas.
Al final se obtuvo un texto lleno de contradicciones y vaguedades, que nos ha llegado a estos días, con solo dos modificaciones. Y de entidad menor.
Metieron en los buzones un cuadernillo con el texto (lo tengo por ahí, en la biblioteca, supongo) Papá y yo lo leímos con mucho detenimiento.
Mi padre hacía poco tiempo que se había jubilado de la Guardia Civil, tenía 61 años recién cumplidos. Mamá también echó un vistazo (53 años) La abuela Paquita (86 años) no sabía leer ni escribir) solo sabía firmar. Escuchaba nuestras lecturas y razonamientos.
Papá la pega más grande la encontró con las regiones autónomas: "Esto va a ser muy caro. Tanta gente cobrando grandes sueldos. Además traerá problemas de competencias e intentos de separatismo".
A mi me fastidiaba la Monarquía: "¡Una familia superprivilegiada! ¡Y dice que todos los españoles somos iguales!
"¡Y no le sucederá Elena!" apuntó mamá "¡Ni Cristina. Por ser mujeres!". "¡Pues vaya igualdad!" apuntó la abuela "Es lo de siempre, la mujer con la pata quebrada y en casa. Aunque a nosotros eso que nos importa eso".
Criticamos casi cada artículo. Y los Principios generales "simples adornos que no conllevan derecho alguno".
Votamos Si los 4, pensando que sería provisional y la irían arreglando.
Solo quedo yo, al borde de la vejez y vamos a peor. Papá tenía razón en lo de las regiones. Pero ¡que otra cosa se hubiera podido hacer!
